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domingo, 24 de enero de 2010



Aprovechando la entrada anterior he decidido rememorar un poco lo que fue la conexión de Joe trummer con 091. Strummer vivió muchos episodios memorables en España que espero algún dia se reunan en un blog o, porque no, libro. Uno de los que más sabe de su periplo por estas tierras es Jesús Arias con el cual compartió una sana y duradera amistad. Como Jesús es hermano de Antonio y por aquel entonces este era bajista de 091 me sirve de enlace para poner en palabras de Jesús como se sintió Strummer con su labor de productor para 091.

"Justo cuando dejamos Granada atrás fue cuando Joe se puso serio. Me contó los problemas que estaba teniendo con la grabación, lo deprimido que se sentía, lo mucho que admiraba a los 091 -él era un fan de un grupo inglés llamado 999 y le parecía una premonición que en España existiera un grupo tan bueno como los 999 que, curiosamente, se llamara 091: Tanto 999 como 091 son los números de la Policía en Gran Bretaña y en España-. Se sentía acorralado, incomprendido y necesitaba apoyo moral. Como yo era hermano de Antonio Arias, Joe me pidió que lo llamara, que le explicara que las ideas que él tenía en la cabeza respecto al disco no eran una locura y que los 091 le hicieran frente a los ‘ejecutivillos’ de Zafiro, a Pepe Loeches y a quien fuera. “I really love these guys”, me dijo en inglés refiriéndose a los 091. “I want to be their best producer, and I want this record to be perfect, but I can’t fight myself, alone, against those Zafiro under assistant west coast promo men”. Y le caían lágrimas de los ojos. Lo noté muy vulnerable, muy implicado en el disco de los 091 (Nota curiosa: hace unos meses, me escribió Chris Salewicz, periodista durante 20 años de New Musical Express, amigo íntimo de los Rolling Stones y de The Clash, autor del libro ‘Mick & Keith’, que está escribiendo ahora la biografía de Joe Strummer. Chris quería saber sobre la estancia de Joe en España. Me comentó que recordaba los días de 1985 en que, sentados en la cocina de la casa de Joe, Joe le ponía todo orgulloso el ‘Más de Cien Lobos’ de 091. Hasta tal punto quería Chris volver a oír aquel disco, que tuve que comprarlo -la antología de 2 CD’s reeditados- y enviárselo a Londres. Chris me respondió con un: “Aún recordaba esas canciones en la cocina de Joe”). Joe estaba realmente afectado por todo lo que le estaba pasando en Madrid. Le prometí que hablaría con mi hermano esa misma noche."

El por qué Strummer no conectó con los Cero lo explican JJ Garcia y J.E. Gomez en las páginas del libro que dedicaron a 091:

"La leyenda cuenta que estando en Barcelona Strummer oyó una canción de 091 y se emociono tanto que le entró la encesidad imperiosa de conocerlos, viajando rápidamene a Granada. La realidad, como siempre, es otra: "Estabamos en el "Silbar" y llegó un tio, malencarado y zarrapastroso, le dijo a Tacho que tenia unas letas y Tacho se lo quió de enmedio pasándomelo a mi, tenia una libretilla de esas de cuadros, sucia y hecha polvo. Empezamos a hablar y el caso es que... yo me acordé de las historias que circulaban por Granada, de que si "Los Clash" habían estado por aquí (cierto, cuando la primera espantada de Strummer) y se lo comenté a Tacho: "Ostras este tio se parece a Joe Strummer". No le dijimos nada, pero al del bar le pedimos que pusiera algo de "Los Clash", y allí estabamos los dos mirándolo a ver que hacia... Y sí, era él"


Meses después de este encuentro, cuando 091 estaban preparando las maquetas de su próximo disco aparecio dispuesto a echar una mano, llegándo incluso a escribir alguna letra para ellos en spanglish. Con la aprobación de Zafiro, prepararon los temas y cuentan que:

"Strummer revolucionó los métodos de grabación locales quería un sonido natural y organizó un follón de cables y micrófonos por las paredes, por toda la habitación. Fue un espanto, pero nos lo pasamos bien"


Ya en Madrid la conexión entre grupo y productor se fue deteriorando poco a poco:

"Ocurria que Joe tenía una forma de trabajar muy diferente a la nuestra. Él iba al estudio tan sólo con unas ideas que desarrollaba allí, y aqui se llegaba con todo muy perfilado para ahorrar tiempo de grabación" comenta Jose A. Garcia. "Los dias se fueron alargando y cuando llevaban 160 horas las companía comenzó a ponerse nerviosa. El encargado de la compañía rozaba la histeria mientras el inglés recorría Madrid con Santiago Auserón siguiendo los pasos de Hemingay"

Estaba claro que los métodos de Strummer eran muy diferentes, acostumbrado a disponer de un estudio durante semanas o meses, sin limitaciones por parte de la compañía. En esos dias Strummer se marchó a Londres para asistir al nacimiento de su hija. Este cúmulo de circunstancias acabó con el "despido" de Joe:

"Dejó de haber comunicación entre nosotros, y no es que no nos entendiéramos como músicos, es que ya no nos entendiamos como personas, es la razón por la que le dije que se largara "maik salida" explicó Jose A. Garcia".

Sorprendente la portada de este single del disco "Más de cien lobos". Pasamos de los cuidados singles para Dro a esta peculiar mezcla de tipografias e imágenes. Como detalle podemos leer en la galleta del disco: "Una producción de Serdisco dirigida por Joe Strummer". Se supone que el productor del disco fue Strummer pero quizás debido a las desavenencias con el grupo por su "forma de trabajar" que acabaron en expulsión amistosa optaron por matizar el dato.



jueves, 25 de junio de 2009

Un poco más abajo queda escrito de que va este single firmado por unos jovencitos 091.

Los dos cortes los he extraido de la reedición en CD de Cementerio de automóviles que DRO aprovechó en sacar aquel 1996 en que vimos apagarse la llama. También incluía los otros dos cortes de Fuego en mi oficina.

091 - Lágrimas en el paraíso (DRO, 1996)

viernes, 17 de abril de 2009























091 - Lagrimas en el Paraiso - 1984, Dro 059


Segundo sencillo de 091, dicen que más maduro que el anterior, rebosante de energía, rock crítico y garra, con temas firmados por José Ignacio García Lapido. La carátula es un bonito e impactante diseño del grupo Ciudad y Diseño.




Contenido CARA A

1. Lágrimas en el paraíso - (04:25)

CARA B

1. El deseo de ser piel roja - (03:15)

Créditos

Grabado en estudios DOUBLEWTRONICS de Madrid en octubre de 1983.

Producido por 091.

Técnico de sonido: Jesús N. Gómez.

lunes, 13 de abril de 2009





















091 – LLAMADAS ANÓNIMAS – 1983 – DRO 027

Primer sencillo del grupo después de la experiencia adolescente de Al-Dar y en un sello emergente como Dro. La portada es muy llamativa tanto por el color como por la foto que dice mucho de la actitud de la banda. Contiene los temas Llamadas anónimas en la cara A y Fuego en mi oficina en la B.


¿La caja de cerillas sería para quemar la ciudad?


091 - Llamadas Anónimas

jueves, 26 de marzo de 2009




Aquí copio unas líneas que ha escrito Auseron sobre su amistad con Joe Strummer en el periodo en el que este andaba por Madrid produciendo a 091.



Al otro lado del hilo telefónico escucho una tarde de diciembre de 1985 la voz calurosa de un inglés que se hace llamar Joe Strummer, “el Rascador”. Quedamos en un bar cerca de la plaza de Roma de Madrid. Su presencia tiene la misma temperatura que su voz, una extraña mezcla de inquietud y control.

Pese al exceso de interés mal disimulado por mi parte, producto de su trabajo con un grupo de rock convertido en leyenda, logramos en poco rato conectar en torno a algunas claves, gracias a su manera de entender las canciones como arte callejero y proyección del deseo comunitario.

Intento explicarle mi idea del nuevo rock hispano y la conexión con el trabajo de los Clash. Adopta una expresión fascinada, con cierto halo de celuloide, pero se mantiene amistoso y cercano. Strummer lleva unos días deambulando por Madrid, trabajando con el grupo granadino 091, siguiendo un rastro de poesía lorquiana, tras haber medido el pulso de la gloria mediática.

"A partir de la segunda cita el tono se vuelve confidencial: “Mi reputación en Londres, dice, no puede estar más baja.” Parece un apátrida exiliado del Imperio por su propia obstinación, pero no deja de ser un gentleman altivo. Nació en Ankara, hijo de diplomático inglés y madre escocesa, de las Highlands. Tiene ojos verdes de rebeldía ingenua y demoniaca. Vivió de niño en la ciudad de México. Amante puritano de los mitos del cine, rockero y activista, pistolero emocional, Joe no huye de su estrella torcida. Se pasea por Madrid con una bolsa roja que dice: “Clash”, como quien maneja las riendas del caballo de los sueños infantiles.

Se hace entender en los bares de barrio en un español balbuceante, aunque directo y preciso en sus intenciones. A última hora se acoda en la barra del King Creole, en actitud de mito accesible que no oculta su vulnerabilidad. Perfecto prototipo rockero, afronta la mirada atónita de los que se dan con él de bruces.

Suenan canciones de Lee Dorsey y Julie London. De vez en cuando, con gesto peliculero y brumoso, Joe se concentra en su libreta de notas, ávido por captar destellos de calles nuevas para sus ojos, o quizá fantasmas de la ciudad que dejó atrás. Unos y otros juegan a huir de la punta de su lápiz. Entoces Joe cuenta cómo conocio a Lee Dorsey en Nueva Orleáns: dirigía un taller mecánico, después de haber estado en lo más alto de las listas, y llevaba un revólver escondido en la bota.

Si un asomo de cansancio aflora en quienes le acompañamos en su peregrinación nocturna, Joe dibuja su gesto favorito: bajando un poco la cabeza, sesgando la mirada, apretando los puños, con un rictus en los labios que denota coraje y orgullo. Es puro teatro, pero nos hace reir y recobrar fuerzas.

Discutimos sin parar: él defiende el prestigio inmaculado de los santos del siglo de la imagen que surcan el firmamento como estrellas fugaces. Yo intento esbozar con lengua de trapo una ética del rock distinta a la herencia del cine. Por dudosa que resulte su película, su andar con la solapa levantada despide luz por las calles de Madrid. Una estrella callejera solamente puede acabar en mala estrella, ya se sabe.

Joe cultiva una especie de bohemia de lujo, no por despilfarro monetario incompatible con su vena escocesa, sino por lo pulido y escueto de su pose. Dicen que a veces pasa la noche entera en el estudio, durmiendo un rato debajo de la mesa de mezclas. A veces es obvio que se regocija en la incertidumbre. Pero de la estética del caos sólo queda un cerebro cansado de tensión. No hay drogas duras, no hay descontrol. Pasa la noche lenta y metódicamente en los bares de Malasaña, a base de cerveza y porros. Su mujer está a punto de dar a luz su segundo hijo en Londres.

Por mi parte trato de llevar con humor el careo con su actitud derrotista, que me pone algo nervioso. Pero él aguanta la derrota hasta altas horas de la madrugada y en cambio mi optimismo se desparrama por el suelo en cuanto rebaso cierto límite de alcohol.

El guitarista Mick Jones consigue aceptación con Big Audio Dynamite, después de haber sido expulsado de los Clash por el propio Joe, quien ahora no sabe si retomar el grupo o apostar por su carrera en solitario. El último álbum de los Clash sin Mick Jones es flojo, decadente, oportunista, manipulado por los intereses del negocio. ¿Cuándo se puede decir que la historia de un grupo de rock ha terminado? En cuanto se insinúa la duda acerca de lo que aporta cada uno. Un grupo de rock es un magma delicado y enigmático.

Durante los últimos días que pasamos juntos, Joe lleva su drama casi hasta el paroxismo. A través de la reja de una ventana abierta en la oficina de la calle México, sentado sobre el capó de un coche, nos saluda una tarde anunciando que su suerte va inevitablemente a peor. El disco que produce se inclina hacia el desastre, no tiene chica con quien salir y, para colmo de males, el coche que quería comprar ha desaparecido. Era un viejo Dodge Dart abandonado cerca del estudio de grabación. La mitología entera del rock se desmorona. Pero me viene a la cabeza que Chiqui Abril, de la galería Buades, amigo y vecino, tiene aparcado a la puerta de casa un Dodge plateado en aceptable estado de conservación, del que se quiere deshacer por poco dinero.

oe desaparece unos días, nadie conoce su paradero. Ha habido problemas en el estudio y ha abandonado la grabación. Un día suena el teléfono y su tono de laconismo dramático me comunica que está desesperado: “realmente necesito un dodge” (que en inglés significa un regate o una argucia).

Tras varios días bordeando el delirio, Joe reaparece una noche fresco y radiante, impecablemente vestido de rojo, con el tupé bien alto. Lleva una placa militar con el nombre de su mujer colgada al cuello. Con extrema seriedad me vuelve a hablar del Dodge y me pregunta si creo que está loco. Le contesto que tal vez lo esté, pero que le vamos a conseguir un Dodge.

Los Radio Futura en pleno le acompañamos a la compañía de discos, donde Joe quiere renegociar las condiciones para terminar la producción. Mientras esperamos en recepción guardamos una especie de silencio solidario y militante. De pronto se abre la puerta de la sala de reuniones y salen varios ejecutivos en torno a un abrigo de pieles blancas, desde el que una dama morena alarga una mano que sostiene un cigarrillo sin encender. Joe saca rápidamente su mechero del bolsillo y apuntando hacia ella da un brinco gritando: “Paquirri´s widow!” La mismísima Pantoja, viuda de Paquirri, sí señor. Joe Strummer le da fuego y ella sigue su camino echando humo, sin preguntar quién es aquél vaquero galante.

Unos días después, durante una remezcla en Londres, nos enteramos de que el Dodge de Joe Strummer va rascando las esquinas del centro de Madrid con estruendo de hojalata. Lo llama “El Monstruo”. Cuando volvemos a Madrid, Joe se instala en casa de Luis, bajista de Radio Futura. Duerme vestido encima de la cama, por la mañana, tres o cuatro horas. Ya por la tarde, antes de salir de nuevo a vagar toda la noche, se acicala y se sienta, –cuenta Luis– a fumar, mirando muy serio cómo da vueltas su ropa en la lavadora.

NOTA: Extracto de los Cuadernos de viaje de Santiago Auserón. Después de varios álbumes dudosos con The Latin Rockabilly War y con Los Mescaleros, Joe Strummer dejó un disco póstumo brillante: Streetcore.

link

















Primer post para recomendar este libro que muchos ya conocen de sobra, aunque yo lo haya descubierto ahora justo cuando ando en medio de la "fiebre Strummer", buscando cosas sobre Joe y sus alrededores. Lo he subido porque ya no está a la venta y relata bien unos años de la música granadina y española, y por supuesto aparece Strummer en el momento de la producción de los 091. Sobre estos últimos no tengo mucho que decir, nunca fueron un grupo al que le prestara mucha atención, y eso que tenía amigos que los adoraban. Creo que su música pertenecia a una generación mayor que la mía, quizás con 3 o 4 años más les hubiera prestado más atención. Aun así se merecen mi respeto. Y agradecido quedo porque Antonio Arias no siguiera con ellos y creara Lagartija Nick y también porque Lapido decidiera continuar en solitario componiendo grandes canciones.


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Retiro la descarga ya que el libro ha sido reeditado despues de 20 años por la editoril Ondas del Espacio les dejo el enlace a la compra https://tictail.com/s/ondasdelespacio